15 jun. 2014

DEN 2. 11-Pack-ahorro

—¡Herman a tu servicio! —El vendedor de armas, un manco pelirrojo con un enorme puro en la boca, saludó con la mano—. Pásame esa sucia y vieja escopeta, a lo mejor podemos hacerle un apaño.
—No, está perfecta así. —Jack le impidió al tipo que le pusiera la mano encima a su recortada—. ¿Tienes cartuchos del doce?
—Sí, por supuesto. ¡Cartuchos de doce perdigones!
—¿A cuánto están?
—A quince denis el cartucho y a noventa el paquete de seis. Además, ¡con el paquete te llevas dos de regalo! O mejor aún, ¡llévate un pack-ahorro compuesto por tres paquetes por sólo tres dens! ¡Dieciocho cartuchos, nada menos!
Jack retiró la mano con la que estaba a punto de pagar el pack-ahorro.
—¡Coño, un billete de veinte dens! —Herman babeaba.
—Era mío. —Koral agachó la cabeza.
—Quiero dos paquetes —dijo Jack muy serio.
—Eh… —Herman fue a buscar dos paquetes de seis.
—Ahí faltan cuatro.
—¿Qué? ¡No! Mira, ¡hay doce! —farfulló Herman.
—Ciego no soy, ¿y los dos de regalo por paquete?
—Ah, sí, eh… Un momento.
Jack volvió a poner el billete sobre la mesa y esperó. Herman regresó con los cartuchos de regalo.
—¿Algo más?
—Sí, otro paquete más.
—¡Ja, toma ya! —exclamó Koral.
—¿Qué?, ¡pero eso es un fabuloso pack-ahorro! ¿Por qué no lo ha pedido todo junto? —protestó Herman.
—¡Mis seis perdigones y los dos de regalo, ya!
—¡Sí! —Herman se apresuró a por ellos.
—Y como sigas tocando las narices, me los llevo gratis.
—Hoy me lo estoy pasando muy bien —Koral reía.
—No se preocupe, no volverá a pasar. Serán…
—Dos dens y setenta denis, sí —se adelantó Jack.
—Sí. Tome usted. Que tenga un buen día.
Salieron. De camino al taller de Koral vieron otra armería. Carteles pintarrajeados con diversos colores ocupaban toda la pared frontal. En uno de ellos, que parecía resaltar sobre el resto con una extraña e imposible coincidencia, rezaba: «Cartuchos del calibre doce para escopeta de caza, diez denis la unidad».
—¡Su puta madre!

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